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Estrategia de Titanes

2017-03-09

Oscar Encinas Madrid

Corea del Norte ha vuelto a hacer de las suyas. La semana pasada lanzó 4 misiles balísticos que cayeron dentro de la zona económica exclusiva de Japón, dicho acontecimiento fue pensado con los siguientes objetivos. Principalmente  fue una táctica militar para golpear las bases de Estados Unidos en territorio nipón.  También fue para  miniaturizar ojivas nucleares y poder instalarlas en misiles de largo alcance y amedrentar a Estados Unidos. Este tipo de acciones están proyectando un tenso escenario ejercido por el régimen de Pyongyang, poniendo en juego la estabilidad internacional.

 

El armamento nuclear y balístico seguirá siendo un difícil tema dentro de la relaciones internacionales. Lamentablemente la erradicación de este tipo de prácticas es una simple utopía, ya que la interminable guerra de intereses económicos, políticos y militares, impulsan  y mantienen las pragmáticas teorías del poder dentro del tablero internacional, así como la supremacía del más fuerte. La proliferación de armas de destrucción masiva (ADM) es imposible de detener, ya que países como China, Francia, Rusia, Gran Bretaña y Estados Unidos, se posicionan como grandes poseedores de dichas armas y coincidentemente también, forman parte del Consejo de Seguridad dentro de las Naciones Unidas, por lo que la erradicación de las ADM es imposible.

 

Actualmente nueve países ostentan y desarrollan este tipo de tecnológicas, entre ellos se encuentran Corea del Norte, India, Pakistán e Israel. Es importante mencionar que todos realizan estas prácticas basándose en ideologías proteccionistas y de defensa. Tal es el caso de la Republica Popular Democrática de Corea, la cual ha adoptado una postura discrepante ante las incitaciones occidentales, sobre todo en ojivas nuclear-balísticas.  De hecho el lanzamiento de misiles balísticos norcoreanos no es algo atípico, es una respuesta a las maniobras anuales conjuntas entre Estados Unidos y Corea del Sur llamadas ¨Foal Eagle¨.  Esta estrategia es uno de los ejercicios militares más grandes del mundo contemporáneo que pretende demostrar la unión bilateral, y cómo en conjunto, se puede hacer un contrapeso importante en la península coreana. 

 

Para simplificar las cosas, cada año que Estados Unidos y Corea del Sur realizan sus destrezas, Corea del Norte no se deja intimidar y reacciona con mordacidad.  Si hay algo que Kim Jong-un sabe hacer es el demostrar al mundo entero el poderío de Corea del Norte. Los lanzamientos balísticos son meras provocaciones hacia el nuevo inquilino de la Casa Blanca, Donald J. Trump, el cual también está reaccionando ante el antagonismo del líder político norcoreano. 

 

Las crecientes amenazas dentro del escenario internacional provocarán, sin duda alguna, una modificación dentro de la cooperación global. La implementación de acciones con base en intereses nacionales podrían desempolvar los engranajes realistas que alguna vez Morgenthau y Fukuyama predicaban. Desgraciadamente las mañas de poder desempeñadas por los titanes políticos mundiales seguirán conformándose de una manera egoísta, hostil e inmoral; en donde el país más blindado se posicionará como el ganador del juego y listo para la siguiente partida.